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Mujeres practicantes e intérpretes de sus creencias

La Fundación Euroárabe, en el marco de su programación de ‘Marzo: Mes Internacional de las Mujeres‘ y bajo el paraguas del proyecto SHIELDed, celebró el pasado 17 de marzo la mesa redonda participativa ‘Fe y feminismo: diálogos interreligiosos entre mujeres’. El encuentro, organizado por la Cátedra de Estudios de Género, reunió a nueve ponentes que dialogaron con el público sobre la perspectiva de género en tradiciones espirituales como el islam, el cristianismo, el budismo y el hinduismo.

El acto, que se desarrolló de 9.30 a 13 horas en la Sala de Mª Inmaculada Ramos Tapia de la sede de la Fundación Euroárabe en Granada, fue presentado por la investigadora y responsable de proyectos en la Fundación Euroárabe Rascha Albaba Acosta, así como dinamizado por el investigador y coordinador de proyectos José Luis Salido, a través de varios ejes transversales a las creencias presentes: ‘Ser mujer y vivir la fe hoy: miradas intergeneracionales’, ‘Relecturas feministas de la religión: cuerpos, poder y autoridad’, y ‘Entre la exposición y la resistencia: mujeres, espacio público y construcción de alianzas’. 

Las nueve mujeres participantes representan una rica diversidad de trayectorias profesionales, experiencias vitales y tradiciones espirituales. Desde la comunidad musulmana participaron Paloma Medina, Responsable Técnico de Gestión Ambiental en el Ayuntamiento de Granada, quien encontró en el islam un camino de crecimiento personal y compromiso con la justicia social; Rowan Aly, investigadora sobre violencia de género en Egipto, que reflexiona críticamente sobre las interpretaciones religiosas desde una perspectiva de dignidad e igualdad; Omayma Boughlala, abogada especialista en derecho de extranjería, cuya fe forma parte esencial de su identidad profesional y personal; Zoraida Alí Morell, licenciada en Filosofía y Psicología, quien integra la espiritualidad islámica con el autoconocimiento y la reflexión intelectual. 

Desde la comunidad budista participó Lola Parras Chica, licenciada en Filosofía e Historia, cuya práctica del budismo tibetano se vincula con una visión crítica y comprometida con la igualdad de género. En representación de la comunidad cristiana estuvieron Susana Lorente, Directora de Comunicación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Murcia y presidenta de la Sociedad de Socorro, que promueve el liderazgo y el servicio desde la fe, y Valentina Pérez Cerezo, estudiante de estudios árabes e islámicos y miembro de Mag+s, la Revuelta de las mujeres en la iglesia y en la Juventud Obrera Católica, cuyo compromiso se nutre de una fe crítica inspirada en la teología de la liberación, el feminismo y la justicia social. Por su parte, desde la tradición hinduista participaron Medha Tyagi, psicóloga y practicante de la tradición védica, que integra espiritualidad y comprensión del ser humano, y Shankari Shaktini, discípula del monje Swami Shankaratilaka, quien promueve el reconocimiento de lo femenino como dimensión esencial de lo sagrado a través del yoga y la filosofía védica.

Ser mujer y vivir la fe hoy: miradas intergeneracionales

Valentina Pérez Cerezo, miembro de Mag+s, la Revuelta de las mujeres en la iglesia y en la Juventud Obrera Católica, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

En palabras de Valentina Pérez Cerezo, miembro de Mag+s, la Revuelta de las mujeres en la iglesia y en la Juventud Obrera Católica, subrayó que el catolicismo es mucho más diverso de lo que se suele pensar, citando como ejemplo cómo la mujer puede, junto al sacerdote, dar la Eucaristía. Aun con ello, Pérez Cerezo fue abiertamente crítica con que persisten barreras de género y expectativas sociales que limitan el rol de la mujer en la práctica religiosa: “Seguimos en un segundo plano, pero seguimos siendo cristianas y feministas”, afirmó, señalando que la fe puede convivir con la lucha por la igualdad.

Shankari Shaktini, discípula del monje Swami Shankaratilaka, profesora internacional de Yoga y directora de la Academia Yoga & Dharma de Granada, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

En la misma línea, Shankari Shaktini fue rotunda: “La espiritualidad es mía, si quiero ser de otra religión, es mi libertad como individuo.” Para Shaktini, la mujer ya no pide permiso para ejercer su derecho a decidir y vivir su fe, pese a que la sociedad y la cultura han ido desarrollándose en una estigmatización de la mujer, en un contexto institucionalizado que divide y que establece dogmas. La presidenta de la Asociación Cultural Escuela Védica en España y de la Védikus Dharma Hindu Közösség en Hungría, destacó que en Marruecos, allí se la reconocía como hinduista, mientras que en España se le sigue cuestionando como tal: “me dicen que si llevo una mancha de sangre en mi frente”. Shaktini también se expresó con respecto a las contradicciones entre las prácticas de fe y las realidades en los países de origen de las mismas, y ha enfatizando la necesidad de recuperar la dimensión original del dharma, donde la mujer ocupa un papel central y divino.

“La espiritualidad es mía, si quiero ser de otra religión, es mi libertad como individuo” 

Shankari Shaktini
Medha Tyagi, psicóloga y practicante de la tradición védica vinculada a la enseñanza del maestro Swami Shankaratilaka, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

En esta misma línea, Medha Tyagi, psicóloga y practicante de la tradición védica, aportó una mirada crítica desde su propia trayectoria entre el catolicismo y el hinduismo. Señaló que, aunque creció en un entorno donde se le enseñaron valores como la consagración y el servicio, también interiorizó modelos patriarcales que sitúan al hombre en el centro. “Tanto en el catolicismo como en el hinduismo resulta difícil ser mujer”, explicó, subrayando que la experiencia espiritual está atravesada por estructuras culturales que condicionan el rol femenino. No obstante, destacó que en su origen, el dharma otorga a la mujer un papel central, incluso divino, y defendió la necesidad de recuperar esas bases para resignificar la espiritualidad desde una perspectiva más igualitaria.

Paloma Medina, Licenciada en Derecho y Responsable Técnico de Gestión Ambiental en el Ayuntamiento de Granada, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

La experiencia de Paloma Medina aportó una dimensión especialmente significativa al debate. Desde una infancia en la que el catolicismo estaba fuertemente asociado a la política y al sufrimiento, su recorrido personal la llevó a buscar una espiritualidad que conectara con sus valores. Fue en Marruecos donde encontró en el islam un espacio donde reconciliar fe, dignidad y sentido. Desde su experiencia, subrayó que la sociedad contemporánea tiende a centrarse en lo material, relegando la dimensión espiritual, y defendió que las mujeres tienen un papel fundamental en recuperar ese equilibrio. Para Paloma, vivir la fe no supone una limitación, sino una forma de fortalecimiento personal, ético y espiritual, así como una herramienta para reivindicar el derecho de las mujeres a definir su propia relación con lo sagrado.

Estas contradicciones fueron las mismas que comentó Rowan Aly, licenciada en Ciencias Políticas y doctoranda en la Universidad de Granada, al haber nacido y crecido en Egipto y ahora residir en España, reflexionó sobre la tensión entre sociedad y fe desde su experiencia como mujer egipcia viviendo en España: “¿Qué decisiones son mías, de la sociedad o del machismo?”. Tras esta pregunta abierta, Aly comentó que en generaciones más jóvenes, sean estas creyentes o no, percibe una mayor apertura desde la curiosidad, la actitud de compartir y la intención de entender a las personas creyentes. 

“¿Qué decisiones son mías, de la sociedad o del machismo?”

Rowan Aly
Lola Parras Chica, maestra y practicante de budismo tibetano con enfoque feminista, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

En este eje del encuentro, la perspectiva de Lola Parras Chica fue poner en contexto cómo distintas generaciones han afrontado sus propios paradigmas. Parras Chica, maestra y practicante de budismo tibetano con enfoque feminista, señaló que su generación no esperó a que llegara la democracia: “Lo que va a sacar a la mujer de la esclavitud es el feminismo.”. En sus palabras, se ejercía la democracia y la libertad, apuntando que era necesario hablar de mentalidades y de personas sin replicar el lenguaje que segrega y que refuerza los sesgos de género.

Relecturas feministas de la religión: cuerpos, poder y autoridad

Omayra Boughlala, abogada especialista en derecho de extranjería, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

“Hay personas feministas que, a mí como musulmana, no me incluyen porque piensan que no tengo voz. ¿Cómo puedo yo participar como feminista en el feminismo en Europa si se considera que he de ser liberada?” apeló Omayma Boughlala al resto de voces de la mesa, a colación de las posturas críticas hacia un debate de largo recorrido, el del uso del velo en contextos de España y Europa. Boughlala, quien acompaña a personas migrantes en procesos administrativos y judiciales, puso sobre la mesa con su pregunta la necesidad de no solo respetar, sino integrar perspectivas feministas diversas, donde cada mujer tenga voz y decisión sobre sus propias decisiones y práctica religiosa.Además, subrayó que, aunque en contextos europeos puede parecer que existe mayor libertad, en la práctica las mujeres siguen siendo cuestionadas cuando ejercen su autonomía religiosa. Medha Tyagi reforzó esta idea señalando la importancia de cuestionar los significados que se atribuyen a las prácticas religiosas, destacando la “carga de las palabras” y cómo estas influyen en la percepción del cuerpo, la espiritualidad y el rol de la mujer. Recordó también que “el primer maestro es la madre”, reivindicando el papel fundamental de las mujeres en la transmisión de valores y conocimiento.

“¿Cómo puedo yo participar como feminista en el feminismo en Europa si se considera que he de ser liberada?” 

Omayma Boughlala

Junto a ellas, Zoraida Alí Morell,  Paloma Medina y Rowan Aly, coincidieron en un diagnóstico común: el problema no reside en los textos sagrados, sino en sus interpretaciones. Defendieron que, en su origen, estos textos supusieron avances para las mujeres y que es necesario volver a sus bases para recuperar su sentido. Como señaló Zoraida, “los textos sagrados, todos, dignifican a la mujer”, mientras que Paloma añadió: “si vamos a la esencia, encontramos la respuesta”.

Zoraida profundizó en esta línea señalando que “las primeras creyentes en las religiones fueron mujeres” y que muchas de las desigualdades actuales responden a interpretaciones históricamente masculinas. Subrayó que en el Corán, por ejemplo, el uso de la razón es un principio fundamental y que “la espiritualidad es corazón y razón juntos”, defendiendo así una lectura crítica y consciente de la tradición.

“Las primeras creyentes en las religiones fueron mujeres”

Zoraida Alí Morell

También han señalado que la autonomía de la mujer incluye decidir sobre símbolos religiosos como el velo, y que el análisis debe centrarse en si, en determinados contextos, estas prácticas se imponen de manera obligatoria a las mujeres, limitando su autonomía. Lola Parras enfatizó que los textos y símbolos religiosos no son el problema: lo es su lectura interesada, que históricamente ha reforzado estructuras de poder masculinas.

Susana Lorente, Directora de Comunicación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Murcia y presidenta de la Sociedad de Socorro, en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

Susana Lorente, desde su experiencia en el ámbito cristiano, puso el foco en la tensión entre la fe y la realidad social contemporánea. Señaló que existen “dos realidades muy distintas”: la fe, como espacio de sentido y fortaleza, y el mundo, que impone normas y modelos muchas veces contrarios a la dignidad de las mujeres. En este contexto, defendió que la fe puede ser una herramienta de empoderamiento que permite a las mujeres afrontar y superar los obstáculos sociales.

Rascha Albaba Acosta, investigadora y responsable de proyectos en la Fundación Euroárabe, señaló que existe una corriente creciente de revisión crítica de los textos con una mirada feminista, habiendo cada vez más mujeres que no solo son practicantes de su tradición espiritual, sino intérpretes de la misma. Las asistentes coincidieron también en una preocupación por las generaciones más jóvenes, y al respecto, José Salido, investigador y coordinador de proyectos en la Fundación Euroárabe, señaló que en sus investigaciones se aborda cómo los hombres emplean las redes sociales como un modo de represión y de búsqueda de control sobre las mujeres, sin importar la religión a la que pertenezcan. 

Educación en todas las culturas y religiones 

Shankari Shaktini, participantes y Rascha Albaba Acosta (de izquierda a derecha), en la mesa redonda ‘Fe y Feminismo’

Respecto a las posibles acciones a futuro, todas ellas coincidieron, junto a las personas asistentes, en la importancia de acabar con la ignorancia sobre las prácticas religiosas. En palabras de Susana Lorente “el conocimiento es libertad” y defendió la necesidad de incorporar el aprendizaje sobre distintas religiones en el ámbito educativo como vía para fomentar el respeto y la empatía. Además, subrayó que la influencia no siempre se ejerce desde posiciones de poder, sino también a través de pequeños actos cotidianos, y afirmó que fe y feminismo pueden ir de la mano. 

Zoraida reforzó esta idea al destacar que no puede haber coerción en la religión y que el camino pasa por volver a las bases fundamentales de cada tradición desde una mirada crítica. En la misma línea, Shankari Shaktini subrayó que “el extremismo surge por falta de cultura” y defendió que el conocimiento interreligioso es esencial: “estudiar entre religiones es fundamental para fortalecernos”, apelando a una conciencia compartida basada en la comprensión de la diversidad espiritual.

Desde el público, se insistió en la necesidad de abrir más la mente y de cuestionar los marcos establecidos, recordando que el feminismo implica también un proceso de deconstrucción personal. En este sentido, se destacó que la libertad de pensamiento y de creencia debe ir acompañada de espacios de diálogo donde puedan coexistir distintas experiencias y perspectivas.

Las participantes coincidieron en que el feminismo no debe entenderse como una etiqueta cerrada, sino como un proceso diverso y en construcción. En este sentido, el diálogo interreligioso se presentó como un espacio fundamental para compartir experiencias, cuestionar estructuras y avanzar hacia una mayor igualdad. Lorente, además, propuso acciones concretas más allá del encuentro. “Nada más llegar a casa, me leeré vuestros textos sagrados para entender mejor otras religiones y prácticas espirituales, para empatizar”. 

El encuentro concluyó con una idea compartida: no es posible esperar que el cambio llegue por sí solo. La reinterpretación de los textos, la construcción de espacios inclusivos y el fortalecimiento de la solidaridad entre mujeres de distintas tradiciones son elementos clave para avanzar hacia una vivencia de la fe que sea también una herramienta de justicia, dignidad y transformación social.

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Mujeres de diversas confesiones reivindican el feminismo como eje transformador de la fe en la Fundación Euroárabe

La Fundación Euroárabe en Granada llevó a cabo, el pasado 17 de marzo, la mesa redonda participativa ‘Fe y feminismo: diálogos interreligiosos entre mujeres’. El encuentro, organizado por la Cátedra de Estudios de Género bajo el paraguas del proyecto SHIELDed, reunió a nueve expertas y referentes de diversas tradiciones espirituales para debatir sobre la identidad, el poder y la resistencia de las mujeres en los espacios de fe.

Presentado por la investigadora de la Euroárabe, Rascha Albaba Acosta, y dinamizado por el coordinador de proyectos de dicha institución, José Luis Salido, el acto se estructuró en tres ejes transversales: el diálogo intergeneracional, las relecturas feministas de la religión y la construcción de alianzas en el espacio público.

El derecho a la espiritualidad y la autonomía

Durante la jornada, las ponentes coincidieron en que la fe y el feminismo no solo son compatibles, sino que su unión es una herramienta de empoderamiento. Shankari Shaktini, docente de filosofía védica, fue tajante al respecto: La espiritualidad es mía; si quiero ser de otra religión, es mi libertad como individuo”, denunciando además cómo el dogma institucionalizado ha estigmatizado históricamente lo femenino.

Por su parte, la joven activista cristiana Valentina Pérez Cerezo (Mag+s y Revuelta de las Mujeres en la Iglesia) subrayó la diversidad interna del catolicismo y la lucha por superar el «segundo plano» al que se relega a la mujer: “Seguimos siendo cristianas y feministas”.

Releer los textos para recuperar la dignidad

Uno de los puntos centrales del debate fue la distinción entre el mensaje espiritual original y las interpretaciones patriarcales posteriores. Zoraida Alí Morell, licenciada en Filosofía, recordó que “las primeras creyentes fueron mujeres” y que los textos sagrados, en su esencia, dignifican la figura femenina. En esta línea, Paloma Medina y Rowan Aly enfatizaron que el problema no reside en los textos, sino en lecturas interesadas que refuerzan estructuras masculinas de poder.

Desde la perspectiva del islam en Europa, la abogada Omayma Boughlala lanzó una reflexión crítica sobre el paternalismo de ciertos sectores del feminismo occidental: “Hay personas feministas que no me incluyen porque piensan que no tengo voz. ¿Cómo puedo participar si se considera que he de ser ‘liberada’?”, reivindicando así la autonomía de las mujeres musulmanas para decidir sobre sus propios símbolos y prácticas.

Educación contra el extremismo

La jornada concluyó con un llamamiento a la alfabetización religiosa como antídoto contra el odio y la exclusión. Susana Lorente, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, afirmó que “el conocimiento es libertad” y propuso integrar la diversidad religiosa en el currículo educativo. Lola Parras Chica (budismo tibetano) y Medha Tyagi (tradición védica) recalcaron la necesidad de desaprender los modelos patriarcales y recuperar el papel central de la mujer en la transmisión de valores.

El encuentro cerró con un compromiso compartido: la necesidad de que las mujeres no solo practiquen su fe, sino que se conviertan en sus propias intérpretes y creadoras de espacios inclusivos, transformando la religión en una herramienta de justicia social.

Lee la entrada en nuestro blog dedicada a este encuentro.